Reconectar con tu guía interior
Siempre intento guiarme por mi intuición.
Para mí no es solo una palabra, es una forma de vivir, una forma de estar en el mundo.
Seguir el flujo, escuchar al corazón y atreverse a permanecer en la verdad vulnerable, incluso cuando duele.
Pero a veces la pierdo.
Y cada vez que ocurre, recuerdo lo fácil que es perderse a uno mismo, incluso cuando ayudas a otros a encontrar su camino.
🌕 Cuando me alejé de mí misma
Hace unas tres semanas sentí que algo no andaba bien.
Era como si ya no me reconociera a mí misma, mi expresión o mi marca.
Me había alejado de mí misma sin darme cuenta.
La energía en lo que creaba se sentía vacía, controlada y desconectada.
Cuando me senté a reflexionar, me di cuenta del porqué.
Había empezado a planificar demasiado.
Cada publicación, cada paso, cada estructura estaba pensada.
Había demasiado "cómo" y muy poco "por qué".
No estoy hecha para ser esquemática, mi alma es espontánea, honesta y viva.
Necesito fluidez, sentimiento y presencia.
Ahí reside mi autenticidad.
El vacío que siguió, en realidad, vino como un amigo.
Un recordatorio silencioso para detenerme.
El vacío ya no es peligroso; es mi pausa, mi respiro, mi forma de volver a la esencia.
Cuando todo se calla, entonces empiezo a escuchar de nuevo.
🌿 Cuando la confianza flaquea
Luego, el fin de semana de la semana 44, vino otro tipo de desafío.
Esta vez no se trataba de que hubiera perdido mi esencia, sino de un bache en la confianza en mí misma.
Pequeñas cosas se habían acumulado y me sentía decaída, un poco insegura y con la fe en mí misma tambaleante.
Es humano llegar a ese punto a veces, especialmente cuando se asume mucha responsabilidad y se quiere que todo se sienta bien.
Me permití sentirlo.
Me quedé ahí, escribí, respiré y dejé que mi cuerpo hablara.
Y como siempre, cuando me doy tiempo y permiso, vuelvo a encontrar mi camino.
🕯️ Cuando encuentro el camino a casa
Cuando estoy en casa conmigo misma, estoy más arraigada, cálida y enraizada.
Me siento una conmigo misma, una con mi cuerpo, una con la creación.
El color que lo simboliza para mí es el naranja, el color de la creatividad y la fuerza vital.
Es entonces cuando empiezo a crear desde el corazón de nuevo.
La escritura a menudo me ayuda a llegar allí.
Es mi forma de obtener perspectiva, de entender lo que no puedo alcanzar con el pensamiento.
Cuando escribo, ya sea en mi diario privado o en una publicación para la empresa, las ideas se asientan.
Veo patrones, símbolos y conexiones que antes no veía.
Lo que al principio parece un texto desordenado a menudo contiene las respuestas.
Leo, reflexiono, compilo, y allí, entre líneas, encuentro el camino a casa de nuevo.
A veces busco ayuda externa, de mi antiguo mentor o de ChatGPT, porque cuando estás en medio de lo tuyo, puede ser difícil ver con claridad.
Es humano.
Incluso los coaches y guías pierden el equilibrio a veces.
Pero la diferencia es que hoy sé cómo volver.
🌬️ Cuando la mente influye
A veces pierdo el contacto con mi guía interior dependiendo de mi estado de ánimo.
Mis "fantasmas mentales", rastros de C-TEPT, pueden despertarse cuando estoy cansada, triste o vulnerable.
Ahora son menos, pero a veces aparecen como recordatorios.
Y está bien.
Porque cuando me he desviado del camino por un tiempo, siempre encuentro el camino de regreso, a menudo más fuerte, más clara y más presente que antes.
A veces hay que perderse para encontrar nuevos caminos.
🔮 Cómo habla la intuición
Mi intuición tiene muchos lenguajes.
A veces se presenta como sensaciones en el cuerpo: cálidas, hormigueantes, o como una incomodidad que se contrae en el estómago.
A veces como imágenes: animales, runas, símbolos o escenas completas que aparecen en la cabeza.
Otras veces como palabras, frases o letras de canciones que se repiten, especialmente por la noche.
He aprendido a no descartarlas.
Sé que es intuición y no casualidad cuando el cuerpo reacciona antes de que el cerebro pueda pensar.
Simplemente lo siento, como si algo dentro de mí asintiera y dijera que esto significa algo.
El miedo, en cambio, quiere protegerme.
Es duro, controlador y estrecho.
Dice "no hagas eso, es peligroso".
Pero la intuición susurra: "puedes ir allí, estás a salvo".
⚖️ Control y pérdida de control
El control siempre ha sido un tema para mí.
Después de una infancia de inseguridad, imprevisibilidad y trauma, el control se convirtió en mi forma de crear seguridad.
Aprendí que si solo podía prever, planificar y entender todo, no tendría que volver a ser herida.
Se convirtió en una protección, pero también en una prisión.
Cuando pierdo el control, siento como si el suelo desapareciera.
Todo mi cuerpo reacciona.
Los músculos se tensan, los pensamientos se aceleran, la respiración se atasca.
Es una experiencia física de perder el control, aunque en realidad no esté ocurriendo nada peligroso.
A veces son pequeñas cosas las que lo despiertan, como cuando algo no sale según lo planeado, cuando me siento incomprendida, o cuando voy a hacer algo nuevo, como subir a un escenario a hablar de mi libro.
Ahí llega: el miedo a lo que no puedo controlar.
Pero la pérdida de control también es uno de mis mayores campos de entrenamiento.
Porque es precisamente ahí, en lo impredecible, donde la confianza puede crecer.
Me recuerdo a mí misma: No puedo controlarlo todo, y tampoco debo hacerlo.
Me hago la pregunta:
¿Qué puedo controlar en este momento?
La respuesta a menudo es simple.
Puedo controlar cómo me preparo, cómo afronto el momento y cómo me hablo a mí misma durante el proceso.
Todo lo demás tengo que entregarlo.
Me digo a mí misma, a veces varias veces al día:
Suelto el control sobre lo que no puedo controlar.
Cada vez que lo digo, siento como si algo dentro de mí se soltara, como si mi cuerpo pudiera respirar de nuevo.
Y cuando me atrevo a confiar en el proceso, cuando suelto y dejo que la intuición tome su lugar, entonces las cosas empiezan a encajar por sí solas.
Entonces la vida ya no es algo a lo que tenga que aferrarme, se convierte en algo en lo que puedo moverme.
💗 A mi yo más joven
Está bien no controlarlo todo.
Sé que has hecho todo lo posible por intentar tener el control de todo lo que sucede.
No es tu culpa lo que te ha pasado, ni que te haya hecho sentir que necesitas tener el control para no perder el equilibrio.
Es bueno perder el equilibrio a veces.
Hay una diferencia entre querer controlarlo todo y establecer límites saludables con los demás para protegerte a ti mismo.
Ojalá hubiera estado allí entonces, para ayudarte a establecer esos límites saludables con él y con los demás.
Estoy aquí hoy.
Te protejo y te cuido, como lo habría hecho entonces.
Te amo.
🌙 Alma, ego y quietud
La voz del alma es suave y cálida.
No juzga. Espera.
El ego, en cambio, es duro, rápido y orgulloso.
Cuando me quedo atrapada en el ego, suelo ver 666, como un recordatorio para soltar el ego y el miedo.
La naturaleza y el agua siempre me ayudan a volver a casa.
Me llevan directamente a la quietud, a la presencia.
Solo necesito respirar el bosque, sentir el viento en mi piel, y recuerdo quién soy.
🌬️ Ejercicio: Respiración cardíaca, enraizamiento y gratitud
Siéntate cómodamente. Deja que tu cuerpo se hunda en la silla o en el suelo.
Siente cómo tus pies tocan la tierra.
Coloca una mano sobre tu corazón.
Inhala profundamente por la nariz durante cuatro segundos.
Siente cómo se expande tu pecho y se abre tu corazón.
Exhala lentamente durante ocho segundos.
Piensa que cada exhalación suelta un poco más de control.
Luego, concéntrate en el punto tres centímetros dentro, detrás de tu frente, tu tercer ojo, y deja que la energía fluya desde allí hacia tu corazón.
Siente cómo se extiende el calor.
Quédate aquí y pregúntate:
-
¿Qué intenta mostrarme mi intuición en este momento?
-
¿Qué puedo soltar, mental, emocional o energéticamente?
-
¿Por qué puedo sentir gratitud, justo en este momento?
Siente.
Si tu cuerpo se inclina hacia adelante, si te calientas o sonríes por dentro, es tu sí.
Tu guía interior está hablando.
Termina el ejercicio diciéndote en silencio:
Estoy enraizada. Estoy guiada. Estoy en casa conmigo misma.
✨ Recordatorio:
Está bien perder el equilibrio a veces.
A menudo es entonces cuando el alma extiende una mano y muestra el camino a casa.