Cuando las relaciones reflejan tu interior

La energía entre las personas nunca es estática. Fluye, cambia y reacciona a nuestras emociones, pensamientos y acciones.
A veces sentimos cuándo cambia la energía, sin poder explicar por qué.

Las conversaciones se sienten más pesadas, nos cansamos después de las reuniones o sentimos una resistencia interna a algo que antes nos resultaba fácil.
Es en estos momentos cuando a menudo nos encontramos con nuestros reflejos.

Un reflejo no es un ataque.
Es una luz que se dirige a una parte de nosotros mismos que necesita más comprensión, más amor, más conciencia.
Quizás la relación te esté mostrando que todavía te comprometes demasiado.
Quizás te refleje tu miedo al abandono, o tu patrón de querer salvar a otros para sentirte necesitado.

No se trata de culparse a uno mismo ni al otro, sino de atreverse a ver qué se despierta en ti.
Cuando te sientas provocado, detente y pregunta:
– ¿Qué hay en mí que reacciona ahora mismo?
– ¿Qué emoción intenta ser vista?
– ¿Es esto algo que necesito cambiar, aceptar o dejar ir?

Cuando empiezas a entender tus reflejos, también empiezas a liberar energía.
Lo que antes se sentía pesado, empieza a aclararse.
Te das cuenta de dónde se escapa tu energía y puedes empezar a recuperarla.

Trabajo con esto en mis paquetes de coaching donde analizamos tus patrones y cómo puedes empezar a establecer límites de una manera que te resulte segura.

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